"Por
aquí pasó Cortés con su ejército....
Entonces este camino es muy viejo." ¿Cuánto?
Un camino que nos hacía resbalar, con edad de casi 500 años. "Pero
si Cortés lo usó es porque ya existía. No
iba a detenerse a abrir un camino en plena sierra y menos en temporada
de lluvias". Así que tenía más de esa
edad. Más de medio milenio. "Si ya existía,
qué había antes?
Claro:
Tenextatiloya y, un poco más lejos, Cantona o Caltonac,
la ciudad donde todo es roca." Una ciudad de roca y obsidiana
por doquier que no tiene barro... una o más poblaciones
que no tenían la obsidiana necesaria para transformar la
naturaleza, pero que tenía barro. Claro: había comercio"
"Pero... ¿qué había
delante?" Hacia allá íbamos, a Zautla, el pueblo
de nombre sugestivo que los historiadores consideran como el más
septentrional que Cortés tocó en su marcha hacia
la gran Tenochtitlan. Zautla. Al pie de la Sierra Norte de Puebla.
La gran sierra"
San
Miguel Tenextatiloya, el pueblo de las ollas y los jarros de barro
limpio:
"Mire:
todo comienza por ir a ese cerro a traer el barro. Se trae en camioneta
o en burro. Se pone a secar y luego se machaca mucho. Se sigue
secando.
Se pasa por esa red para que sólo quede el barro
fino. Luego, se le echa agua y se hace una masa con la que se trabaja.
Las ollas se ponen a secar unas horas a la sombra y luego por varios
días hasta que agarren un color amarillo clarito.
Pero todavía
es barro crudo. Entonces se mete al horno, a ése horno que
ve. Así se hace una olla.
¿Cuánto tiempo se
tarda uno en hacer una olla? Pues desde la recogida del barro hasta
que la tenemos, más de una semana y una sola olla de éstas
[toma una de mediano tamaño] se vende por SEIS pesos. Si
hace cuentas, uno vive apenas al día"
Carlos
Rangel Plascencia.
Boletín Informativo de la
Asociación de Montañismo
y Exploración de la Universidad
Nacional Autónoma de México
1999.
www.montanismo.org.mx