Al ser tratados por diferentes médicos, aún
de la misma institución, los criterios de tratamientos
son distintos, lo cual conduce a resultados diferentes al
tratar el mismo problema.
La
competencia y rivalidad mal entendida entre los especialistas
imposibilita la uniformidad de resultados.
La Cirugía Especial se ve beneficiada enormemente
al seguir tratamientos de terapia física y Rehabilitación.
Podemos afirmar que el éxito de una cirugía
está condicionada a un programa adecuado de Rehabilitación
en las primeras 6 a 12 semanas posteriores a la cirugía.
Imaginemos las repercusiones que puede tener una cirugía
cuya atención de rehabilitación se pospone
para 6 u 8 meses después de la cirugía, por
"falta de espacio en la libreta de citas".
Si hablamos de Cirugía Especial que requiere atención
a nivel de subespecialidad médica, maestría
o doctorado, imaginemos el resultado quirúrgico que
puede obtener el Residente de Especialidad de menor grado
a quien frecuentemente se encomienda este tipo de casos
en las Instituciones de Salud del Gobierno de México.
Basta con preguntarle a cualquier discapacitado atendido
en estas instituciones, el número de cirugías
que se le han realizado...
Especialmente en el Área de Quemados, una persona
mal atendida o dentro de instalaciones inadecuadas es muy
probable que muera, en circunstancias donde podría
sobrevivir con un manejo adecuado. En México, una
persona con quemaduras de más del 30 o 35% de su
superficie corporal total, está condenado a morir,
la mayoría de las veces por complicaciones infecciosas
por mal manejo, instalaciones insuficientes e inadecuadas.
En otros países donde cuentan con Unidades de Quemados
adecuadas, muchas personas sobreviven aún con áreas
de quemaduras del 80 o 90% de superficie corporal quemada.
Las personas con deformidades por reumatismo es común
que rehuyan la atención, por malas experiencias donde
la cirugía les dejó una mayor discapacidad.
Si se revisa el caso de muchos de ellos, se encontrará
que han sido intervenidos por médicos que no tienen
experiencia en el manejo de las deformidades propias de
los diferentes tipos de reumatismos. Esto puede constatarse
incluso al hablar con la mayoría de Reumatólogos,
los cuales frecuentemente comentan tener la experiencia
de haber enviado algún paciente al cirujano y observar
malos resultados de cirugía. No todos los Ortopedistas
están entrenados en Cirugía Reumatológica.
Existe un gran desconocimiento de las opciones de tratamiento
para muchos discapacitados lo cual produce visitas tardías
al especialista, donde en lugar de realizar cirugía
de prevención de deformidades, nos vemos obligados
a realizar cirugía de salvamento de extremidades.
En los casos de niños con deformidades de Labio y
Paladar Hendido, es frecuente observar personas operadas
por dentistas con "especialidad de máxilo-facial".
Esto es desafortunadamente inaceptable y vergonzoso. Un
dentista no es médico y por lo tanto está
incapacitado para realizar Cirugía Especial. Es totalmente
increíble la comparación: un dentista estudia
4 años de carrera y 2 años de "especialidad".
Un Cirujano Plástico estudia 6 años de medicina,
4 años de entrenamiento de Cirugía General
y 4 años de Cirugía Plástica. Comparar
6 años de odontología con 14 años de
entrenamiento en Cirugía Especial hace imposible
y vergonzoso pensar que un dentista que no es médico,
esté operando niños con deformidades de Labio
Leporino en muchas de las Instituciones de Salud del Gobierno.
Imaginemos qué podría hacer el dentista en
caso de una emergencia dentro del quirófano si no
recibió instrucción médica en Cardiología,
Emergencias, Reanimación Cardiopulmonar, Farmacología
Médica, Anatomía, Fisiología, etc.
En los casos de grandes deformidades faciales, donde niños
o adultos se ven obligados a trabajar o salir de casa únicamente
por las noches, por la vergüenza, humillación
o señalamiento por la mayoría de personas
"normales". Es increíble saber que muchas
de estas personas ya acudieron con muchos médicos
y centros de salud, donde les afirmaron que no hay solución
para su problema. Es frecuente ver el cambio de vida que
obtienen estas personas cuando en edades tardías
de 20, 25 o 30 años, son sometidos a cirugía
especial, donde se corrige el problema que durante toda
su vida les fue negada la posibilidad de corregirlo.
Otro caso muy frecuente pero no menos triste ocurre cuando
niños normales son atendidos en forma errónea
por fracturas o luxaciones y se complican con deformidades
permanentes por tratamiento inadecuado y falta de rehabilitación.
Este tipo de casos no debería existir en México,
creemos que el número de personas que nacen discapacitadas
ya es un número suficientemente grande, como para
aumentarlo por errores de diagnóstico o cirugías
mal realizadas.