Cristina
Ruiz, nace en la Ciudad de México donde desde muy pequeña
inclina su vida hacia las Artes, destacando en algunas de ellas. Se introduce
en la poesía y toma parte en innumerables concursos, obteniendo
premios en esta disciplina.
En 1984 decide radicar en Francia e incursiona
en el mundo de los vitrales, logrando reconocimiento al participar, con un
reconocido equipo de vitralistas, en la reconstrucción y diseño
de vitrales en iglesias y capillas del viejo continente. Es precisamente
ahí, que descubre su pasión por la pintura.
Después de dos años regresa
a México y desde 1986 hasta 1993, estudia pintura en el taller de
Guadalupe Trueba, del INBA, donde muestra inclinación hacia lo figurativo
en la Escuela Impresionista Valenciana, realizando una serie de obras al óleo,
mismas que por su suave y bella paleta, denotan su calidez y paz interior.
Durante
el año 1994 toma un curso de diseño en Kyoto, Japón.
Con la decisión de continua su búsqueda,
en 1955 decide radicar en la cuna del arte, Florencia, donde se inscribe
en la Scola Per il Arte e il Restaura.
Se adentra más a fondo en el dibujo,
la pintura en acrílico y las técnicas de la "hoja de oro".
Asimismo, toma un curso sobre transparencias y color en Fortman Studio y
desde su regreso a México, vuelve ahí cada verano a conocer
las nuevas técnicas y trabajar al lado de sus maestros y colegas.
Ya en la Ciudad de México, continúa
en talleres con grandes maestros como lo son:
- Herlinda Sánchez Laurel, El Color y la Música, 1996-1997
- Herlinda Sánchez Laurel La belleza de la luz, 1997-1998
- Arturo Rivera, Dibujo y Pintura, 1998-1999
- Cristina Zorrilla, Técnicas sobre papel en acrílico y
acuarela, 1999-2000
- Cristina Zorrilla, Creatividad y Diseño, 2000
- Arturo Buitrón le impartió Técnicas de encáustica,
durante el 2000
- Beatriz Prieto, Dibujo al natural, 2000-2001
- René Sierra, Taller de Grabado 2000-2001
Recientemente, durante los meses de Junio
y Julio de 2001, en Atenas Grecia, toma el taller de Rob Erdle, Síntesis
y Pintura.
Cuando
se contemplan las pinturas de Cristina Ruiz, el espectador recibe una muy
grata sorpresa. Su sensibilidad le lleva a experimentar con el ser en estadíos
intermedios entre la melancolía y la explosión de lo bello.
Cristina Ruiz, después de realizar
una gran producción pictórica, define su carrera en Europa
donde estudia técnicas diversas y el modo como puede descifrar los
enigmas de la expresión exterior. Le parece más pertinente
llegar a la esencia de la existencia y del significado que quedarse en la
epidermis lujosa y exquisita de cuerpos de seres deslumbranes y de doncellas
dentro de mieses, selvas verdes, oropeles pálidos.
Su
obra es realistainventada, es alegoría de lo que tal vez pueda existir
pero que no existe en la realidad real.
Todo lo que ella pinta está en la
otra realidad, aquella sugerida por Octavio Paz y Xavier Villaurrutia. Cristina
Ruiz lleva la zozobra, la tristeza, los estadíos anímicos y
sus respectivas conclusiones hacia límites de la sensibilidad.
Pienso que más que romántica,
su obra es nostálgica, sesual, es una explosión del corazón
que sublima al ser humano.
Sus temas son la belleza, los pensamientos,
la espiritualidad, el animismo, la hermosura en lo sensorial y el sentimiento
de una hermosa alma generosa y diferente.
Su dibujo es apenas perceptible
pero es impecable, al igual que el manejo de sus formas, de ciertas perspectivas
y su método. El resultado es síntoma de una grandeza que se
dice en tono menor y es la más valiosa, Cristina Ruiz, pintora de
verdad.